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Socialismo y Democracia representan la síntesis de un camino hacia la transformación política, económica, social y cultural inspirada en los principios de dignidad, justicia, libertad, equidad y solidaridad que caracterizaron la vía al socialismo. Ideología oficial del reformismo moderno, proclamada en el Congreso de Francfort (1951) de la Internacional Socialista "Objetivos y tareas del socialismo democrático" y contrapuesta a la Ideología del marxismo – leninismo, Las raíces teóricas del "socialismo democrático" arrancan del neokantismo, con su preconización del socialismo ético. Según esta ideología, el socialismo no constituye el producto de un desarrollo histórico – natural, sujeto a ley; es un ideal moral, accesible por igual a los representantes de todas las capas de la sociedad. Por consiguiente, el problema de la transformación socialista de la sociedad es, ante todo, un problema moral, un problema de reeducación y formación de los hombres en el espíritu del socialismo. Se rechaza la lucha de clases, la revolución socialista, la dictadura del proletariado. El socialismo surge tan sólo "democráticamente", es decir, como resultado de una suma de medidas sociales y, en particular, de tipo cultural y educativo, llevadas a cabo en el marco de la sociedad burguesa por gobiernos burgueses. El socialismo existe como "democracia", o sea, como unidad armónica de todas las capas y de todos los grupos sociales, incluidos los capitalistas. Por su sentido objetivo, el "socialismo democrático" tiende a perpetuar los soportes básicos de la sociedad burguesa.

•Problemas de eficiencia de la administración pública del Estado venezolano. Los planteamientos generados desde los organismos multilaterales, para el establecimiento de las condiciones para el funcionamiento administrativo del sector público en los países en vías de desarrollo, han girado sobre dos cuestiones: la gestión económica y social. Así los intentos por la transformación de la administración pública y de los aparatos públicos en general de los países de América Latina ha transcurrido en medio de condicionantes de carácter internacional, impactados por las mutaciones en materia económica y las subsecuentes crisis en las estructuras internas de las economías de dichos países.


En una primera etapa, los esfuerzos por la introducción de un modelo de administración pública moderno eficiente y eficaz, se dieron en el marco del modelo de sustitución de importaciones, y de una política de gran expansión de la administración pública. El consumo interno era de vital importancia para lograr la legitimidad del modelo democrático, por lo que los planes van dirigidos fundamentalmente al logro de una organización centralizada de la administración mediante la cual los beneficios de la economía eran distribuidas mediante diversas agencias y estructuras de mediación, tales como los partidos políticos que dominaron la escena política dentro de lo que fue la conciliación de poder a partir de 1958.


En una segunda etapa (ubicada a partir de los últimos años de la década de los años ochenta) los esfuerzos fueron dirigidos, ya en medio de cambios extraordinarios en la dinámica económica mundial, asociados a la crisis que se inició en los centros de desarrollo mundial, Estados Unidos y Europa, que requerían fortalecer el mercado mundial globalizado, para lo cual las economías de los países receptores de tecnología debían funcionar eficiente, es así como la transformación de la administración pública era requisitorio.


Los planes de transformación de estas economías y de sus estructuras de funcionamiento se inician bajo la critica del funcionamiento de sus aspectos administrativos así como del contenido de las políticas públicas, de tal manera que una primera generación de planes de modernización y transformación se centraron en proponer cambios de funcionamiento de dichas estructuras, es decir del cambio de la institucionalidad. Normas, nuevos organigramas y un proceso de reducción del tamaño del Estado y de sus funciones fueron el centro de discusiones y parte de la agenda de los gobiernos, a los efectos de lograr el “agiornamento” (1) de sus estructuras que hiciera posible el cambio a favor de una mayor competitividad en el plano de los mercados internacionales.


La oleada que siguió a esta fase de aplicación de la gerencia pública, fue un proceso de reformas del Estado llamadas de segunda generación, mediante la aplicación de severos reajustes económicos y fiscales de las economías internas, todos encarnados en planes elaborados desde organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial y otros, dentro de lo que se ha llamado la globalización de la economía. Acento especial lo tuvieron en Venezuela las estructuras e infraestructuras asociadas a la economía (puertos, aeropuertos, carreteras) se empezaron a descentralizar y transformarse siguiendo las pautas extraídas de la gerencia privada que fue aplicada para el manejo de los asuntos públicos. Los resultados de la aplicación de las recetas de ajuste económico y fiscal trajeron el desequilibrio de la gobernabilidad y el debilitamiento de los gobiernos que las impulsaron por la exclusión que como resultado de su aplicación generaron.


La deslegitimación de los actores políticos principales al romperse la base estructural económica y social por medio de la pérdida de autonomía política que le daban el manejo de ingentes recursos para mantener la relaciones clientelares que sostenía el modelo burocrático, dio al traste, como en el caso venezolano, con todo un sistema partidista y de representación, lo que facilitó el nacimiento de la propuesta política e institucional representada por el triunfo del Comandante Hugo Chávez Frías en las elecciones de 1998, ello luego de irrumpir en el escenario político venezolano tras un intento fallido de golpe de Estado en 1992 contra el gobierno constitucional del entonces Presidente de la República Carlos Andrés Pérez.


Las propuestas para la modernización y reforma del Estado y de su administración, han venido incorporándose a las agendas internacionales de los organismos internacionales como fundamento de cumplimiento para asegurar acceso a recursos y asistencia a los países, así como para la necesaria sinergia de las economías y las administraciones con el mercado internacional más que con las grandes necesidades nacionales que se vinieron acumulando, ellas han revestido diversas denominaciones, tales como Governanza, Governance, Nueva Gerencia Pública (New Public Administration) y Buen Gobierno, todas ellas parecen confluir en la estructuración de una administración pública eficiente y en la demarcación de una relación en el marco de regulaciones del mercado entre los ciudadanos y el gobierno o el Estado, nuevos papeles son atribuidos a ambos: es decir un papel determinado al Estado en tanto garante de las condiciones para su legitimación tanto como prestador de servicio así como para el acceso a recursos internacionales, por otro lado para el mantenimiento del crecimiento económico necesario, el papel atribuido a la sociedad es más activo en el sentido de que este es co-responsable del desarrollo de las actividades y logros de los objetivos públicos, más no estadales.


Para realizar un acercamiento al tema propuesto, nos detendremos en primer lugar en las concepciones que han sido desarrolladas respectos a la gerencia pública, nueva gerencia publica y buen gobierno, enfoques que desde nuestra óptica se encuentran constituidos por conceptos similares y que responden a soluciones surgidas en determinados momentos o contextos, pero con vías diferentes de presentación. Estas propuesta que han soportado las reformas administrativas del la administración pública en Venezuela concretamente desde 1991, también fueron precisamente los elementos teóricos conceptuales aplicados por los promotores de la reforma para demostrar el grado de ineficiencia del modelo centralizado que prevaleció, En segundo lugar analizaremos las características del modelo de administración burocrática populista, el modelo de administración descentralizado y el modelo de administración populista de base militar

Modelo productivo socialista Desde el inicio del gobierno Bolivariano de Hugo Chávez en 1999, Venezuela ha experimentado una serie de cambios radicales en su estructura social, económica y cultural. Se creó un proyecto trifásico denominado "Proyecto Nacional Simón trifásico denominado "Proyecto Nacional Simón Bolívar " 2001-2007, 2007-2013 y 2013-2021. En el caso de la etapa en estudio correspondiente al periodo 2007-2013, el proyecto se enfoca en la refundación de Venezuela en una nación socialista, soberana, estable y como potencia energética mundial. Dentro de esta etapa se propone un nuevo modelo productivo, el cual al ser 100% socialista busca lograr la eliminación de la división social, la estructura jerárquica y la disyuntiva en la satisfacción de las necesidades humanas y la producción de riqueza subordinada a la multiplicación del capital.

El socialismo es el control por parte de la sociedad organizada como un entero sobre todos sus elementos integrantes, tanto los medios de producción como las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en las mismas. El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva y consciente de la vida social y económica. Subsisten sin embargo criterios encontrados respecto a la necesidad de la centralización de la administración económica mediante el Estado como única instancia colectiva en el marco de una sociedad compleja, frente a la posibilidad de formas diferentes de gestión descentralizada de la colectividad socialista, tanto por vías autogestionarias como de mercado.

Me gustaría pensar en la crisis del socialismo y de los países socialistas desde el Tercer Mundo. Pensar en el socialismo como alternativa global desde allá, desde esa zona terrestre, a fines del siglo XX y en los albores del XXI. Cuando se analiza el proceso de reconversión de los países de orientación socialista del Tercer Mundo se advierte claramente que en la inmensa mayoría de ellos cambian los objetivos centrales del desarrollo. La crisis del socialismo real en la Unión Soviética y en los países del Este de Europa afecta gravemente sus proyectos de crecimiento con justicia social y con soberanía comercial o financiera, así como una distribución del ingreso, una estratificación y un desarrollo social relativamente más equitativos que los de otros países del Tercer Mundo. La restauración del capitalismo dependiente y neoliberal va muy lejos y no sólo viene de fuera. Cambia abiertamente el objetivo central de una futura sociedad igualitaria y el de la propia liberación, mientras los planes de desarrollo y el mercado mismo quedan controlados por los monopolios que son otra vez los beneficiarios directos de la acumulación. Es más, las relaciones sociales de producción y de dominio se reconstituyen con el nuevo tipo de autoridad neocolonial-asociada, o de Estado supranacional, representado -entre otros- por el Fondo Monetario Internacional. El fenómeno no es poco común. Si en Cuba la deuda externa (hacia los años 90) corresponde sólo al 20% del producto nacional, en Angola alcanza el 55%, en Mozambique el 62%, en Tanzania el 67%.